Hermosillo, Sonora, febrero 23 de 2019.- Cada año espera con ansias la llegada de las fiestas decembrinas para sacar de su maleta aquel disfraz de Santa Claus que a lo largo de 9 años, le ha dado más de lo que él pensó brindar a los niños hospitalizados.

 

“Me dijeron: si te conseguimos un disfraz te vistes e inmediatamente dije que sí; descubrí que era una situación mágica en donde realmente yo recibía más de lo que daba. El ver la cara de los niños, la esperanza y el gusto con el que me recibían personificando la bondad del personaje, me hicieron apropiarme de él”, relató José Jesús Contreras Soto.

 

El Director General del Hospital Infantil del Estado (HIES), narró con gusto como desde hace varios años, visita a los pacientes que se encuentran internados en la época navideña, con el objetivo de llevarles un poco de alegría que les ayude a mejorar pronto.

 

Lo que más le gusta de ser pediatra y trabajar en el HIES, resaltó, es el estar en contacto con seres indefensos, pues lo considera mucho más cercanos al corazón, el tener la oportunidad de repercutir en su futuro y ayudarles a recuperar su salud.

 

“Servir a la población infantil es una gran oportunidad, lo disfrutamos con todos sus retos y desafíos, sacar adelante a la mayoría de ellos nos llena de orgullo y satisfacción”, indicó.

 

Las anécdotas más preciadas en su carrera, dijo, son el haber intervenido en la atención de un niño, lograr su mejoría y ver cómo han podido a través de los años salir adelante y lograr sus objetivos, especialmente a aquellos que él no recuerda.

 

“Lo mejor de todo es cuando uno no se acuerda y nos dicen: usted me ayudó, usted me sacó adelante, eso verdaderamente es algo que no se puede tasar con ninguna moneda, es una cosa que se lleva uno en el corazón”, aceptó.

 

Contreras Soto recordó como llegó a ejercer esta bonita profesión, siendo el impulso familiar el motivo más importante, pues su padre y dos tíos ejercían la medicina; uno de ellos la pediatría, quien lo acercó a la atención de los menores.

 

Por último, el también docente desde hace 29 años de la Universidad de Sonora, envió un mensaje a las nuevas generaciones de médicos pediatras y enfermeros de nunca perder el humanismo y el buen humor en la atención del paciente pediátrico.