Hermosillo, Sonora, febrero 13 de 2019.- La leucemia es el cáncer de la sangre y es el que se presenta con más frecuencia en los niños, advierte la Secretaría de Salud, por lo que es importante el diagnóstico temprano para aumentar las posibilidades de curación.

 

Gilberto Covarrubias Espinoza, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Infantil del Estado (HIES), aclaró que el padecimiento no se hereda y en el intervienen muchos factores para que se desarrolle, sobre todo a nivel genético, sin embargo, se refiere a las alteraciones que se acumulan a lo largo de la vida del menor.

 

El especialista de la dependencia estatal indicó que cinco de cada diez niños con cáncer presentan leucemia, además que hay diferentes tipos, como la linfoblástica, mieloblástica y otro grupo menos común, que son las crónicas.

 

“Llegar a un diagnóstico temprano es lo ideal, aunque los síntomas son vagos al principio, se inicia con fiebre acompañada de sudoración, palidez y moretones, dolor de articulaciones, aumento de volumen en las mismas; otros datos son ganglios crecidos, puntos rojos en el cuerpo que pueden indicar que trae bajas las plaquetas”, expuso.

 

Covarrubias Espinoza agregó que en esos casos se recomienda acudir de inmediato al médico para que valore al menor, primeramente, debe ordenar una biometría hemática que es un examen común y corriente que se puede realizar en cualquier laboratorio, este examen puede arrojar datos que lo hagan sospechar de la enfermedad.

 

Después, continúo, se debe realizar un estudio de medula ósea con el que se puede confirmar o descartar el diagnóstico de leucemia y si es positivo se deben realizar otros estudios moleculares para ver de dónde se originó el problema.

 

“Es muy importante saber exactamente qué riesgo tiene el menor para que los padres sepan qué posibilidades tiene de curarse, el riesgo se clasifica en habitual, intermedio, alto y muy alto; el habitual es el niño que tiene más posibilidades de curarse el de muy alto riesgo tiene menos posibilidades de curación”, indicó.

 

Un dato importante es que todos los niños pueden curarse independientemente del riesgo, enfatizó, de ahí lo urgente del diagnóstico temprano, pues una vez establecido el diagnóstico, se inicia el tratamiento que dura alrededor de 30 meses con quimioterapia y se valora para ver su evolución.